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EL RINCÓN DE LAS CURIOSIDADES

Esta página pretende ser un "cajón de sastre" (no confundir con cajón desastre) en la que aparecerán curiosidades varias.

Quien tenga curiosidad (no hay que preocuparse, es una enfermedad leve y poco contagiosa) puede empezar por conocer qué es un cajón de sastre





LA ARAÑA NEGRA DE LOS ALCORNOCALES

La primera vez que la vi me sorprendió: la encontré en la misma entrada del instituto donde daba clases. Sin duda se despistó. A plena luz del día no suele dejarse ver y tampoco lejos de su casa. Pero ahí estaba, grande, negra, reluciente y ¡plantándome cara! cuando me acerqué a observarla.

Eso ocurrió en Medina Sidonia, Cádiz, y me costo conseguir información sobre la araña más espectacular de todas las que tenemos aquí en nuestra península, y son muchísimas (De esto hace más de quince años y por aquel entonces de Internet nada).

Sólo en otra ocasión encontré por allí otro ejemplar. Se supone que esa especie era endémica de las sierras de Cádiz y se mencionaba su presencia, no confirmada, en otras zonas del sur peninsular como por ejemplo algunos puntos de la provincia de Jaén.

Años más tarde se me apareció otro espécimen ¡en el patio del instituto de Valdepeñas de Jaén! mientras hacíamos una plantación de setos.

Más tarde en mi casa, en las afueras de Jaén, empecé a encontrar más arañas negras, hembras y machos, y bien podría decir que hoy día cuento en la parcela de con una estupenda colonia de esta especie.

Veamos algunos aspectos curiosos de la araña negra de los alcornocales, pues éste es su nombre entre los profanos en aracnología y Macrothele calpeiana para los aficionados a los artrópodos de ocho patas.

El nombre de su género, Macrothele está muy bien puesto (no siempre sucede así) Macro =grande y thele= hilera. Esta araña tiene dos de las cuatro hileras de tamaño descomunal. Son dos apéndices que sobresalen llamativamente del extremo del abdomen. Las hileras son unos apéndices que emplean las arañas para hilar y conducir la seda al lugar adecuado conforme sale de sus glándulas.

 La araña que aquí se muestra a modo de ejemplo es una epeira o araña de jardín manejando las hileras para envolver a un insecto que ha capturado (nosotros hemos tenido que inventar el papel albal y los tapers para guardar la comida)

 

Lo de calpeiana, la especie, viene de Calpe que es un nombre antiguo que se le daba a Gibraltar, puesto que la araña fue primeramente encontrada en la zona sur de la provincia de Cádiz.

Su nombre vulgar se debe a que era frecuente encontrarla en la sierra de los Alcornocales (sierra que llega hasta las proximidades de Gibraltar y como su nombre indica, constituida en gran medida por formaciones de ese primo de la encina que produce corcho). 

Junto con la característica especial de las hileras, otros dos hechos excepcionales. Uno ya está dicho: si se ve amenazada, esta araña se yergue sobre sus dos pares de patas traseras y te enseña los quelíceros. Puedo jurar que se me ponen los pelos de punta cuando lo hace.

La tercera característica es que esta especie pertenece a una familia que apenas tiene representantes en Europa. Sus parientes más próximos hay que buscarlos en América y precisamente si podía “enseñar los colmillos” es porque su grupo tiene los quelíceros orientados hacia delante (Ortognatos) mientras que el resto de las arañas los pliega lateralmente.

Los quelíceros son dos apéndices formados por dos piezas cada uno, que están situados a ambos lados de la boca y que se pliegan como una navaja. El extremo final es una uña hueca diseñada para inyectar el veneno en sus presas (los humanos hemos inventado la jeringuilla muchos millones de años después).

                                           Macrothele “enseñando los dientes” cuando se ve acorralada.

21 de noviembre de 2011 Luis Díaz Arcal

HISTORIA DE LAS PALABRAS: HIPONCONDRÍACO

5 de octubre de 2011

 

HISTORIA DE LAS PALABRAS: HIPONCONDRÍACO

 

 

Aunque siempre digo a mi alumnado que “hay vida más allá de la Wikipedia” y que se deben consultar otras fuentes de información, la verdad es que me ha costado encontrar la etimología de la palabra hipocondríaco. Y en esta ocasión, la enciclopedia virtual sin dar con la etimología realmente, ha dado luz al significado de la palabra: hipocondríaco viene de hipocondrio.

 

            Como dice el artículo: La hipocondría es una enfermedad por la que el paciente cree de forma infundada que padece alguna enfermedad grave.

 

            Y el origen del término es curioso ya que procede de una región anatómica, el hipocondrio, situada bajo las costillas junto al extremo del esternón, donde  la escuela médica humoral creía que se acumulaban los vapores causantes de este mal.

 

            La escuela médica humoral surgió en la Grecia clásica y explicaba todas las enfermedades y también los cambios de temperamento o cambios de "humor" a partir de la influencia de cuatro líquidos corporales denominados "humores". Los cuatro humores eran, la sangre, la flema, la bilis amarilla y la bilis negra. Según Hipócrates (el famoso médico, conocido en la actualidad por el juramento que hizo sobre la práctica de la medicina y que los médicos actuales recuerdan), planteó la teoría de los cuatro humores según la cual los desequilibrios entre los diferentes líquidos producían todos los males de la salud.

 

            Siguiendo  con la teoría de los humores, hay una palabra hermosa en sí misma:

melancolía. Melancolía significa sentimiento de tristeza, pero originariamente era el nombre que se daba a la enfermedad que hoy llamamos depresión. Su etimología sí está clara: melan viene de melanos= negro y colia de cole = bilis; así que la responsable de la depresión era la bilis negra, un mal humor.

 

            Por cierto: todavía conservamos la palabra humor significando líquido cuando nos referimos al contenido de las dos cámaras del ojo, rellenas de humor vítreo y humor acuoso. Y en cuanto al carácter, se sigue hablando de estar de buen o mal humor…

 

 

 

 

MÁS ALMEJAS DE AGUA DULCE

En un artículo anterior hablé de nuestras almejas de río, las náyades. Quería hacer saber que existen, que contamos con una buena diversidad de especies y que tienen un modo particular de reproducirse, necesario para permanecer en el propio río evitando que las larvas sean arrastradas aguas abajo.

Ahora quiero referirme a otra almeja de río, de la misma familia que algunas de las nuestras, aunque endémica de Norte América.

El motivo no es otro que mostrar una curiosidad de esa especie, Lampsilis streckeri, que como colmo de la adaptación, no espera a que un pez pase cerca para arrojarle las pequeñas larvas gloquidios para que permanezcan en sus branquias sin ser arrastradas por la corriente hasta que se desarrollen y puedan desprenderse y caer al fondo.

Nuestra almeja atrae a los peces para que hagan de "canguros" de sus crías. Y lo hace presentando en el borde de su concha un "pez" que no lo es pero que lo parece: tiene forma de pez, se mueve como un pez e incluso posee una mancha que parece el ojo del pez.

Cómo se ha llegado a esta perfección a partir del borde carnoso (manto) de la almeja es algo que puede explicarse a la luz de la teoría evolutiva y que será motivo de otro artículo. De momento vamos a conformarnos con admirar a la "prima" americana de nuestras almejas.

RADIACIONES POR UN TUBO

RADIACIONES POR UN TUBO             

 

 

Cuando dentro de algunos miles de años las arqueólogas hagan excavaciones (posiblemente los hombres ya no existirán porque no harán falta), al llegar a los niveles de finales del siglo XX, se encontrarán con un hecho curioso que les llamará la atención: los huesos de humanos encontrados presentarán unos niveles altísimos de radiactividad. De hecho, brillarán en la oscuridad. Y se preguntarán el porqué de tal fenómeno, ya que los huesos sólo un poco más modernos y los algo más antiguos no tienen esa anomalía.

La respuesta no sé si serán capaces de encontrarla, pero aquí y ahora yo puedo darla: ha habido varias generaciones a lo largo del siglo XX que han sido expuestas a radiaciones ionizantes a diario, de forma masiva y en la más completa ignorancia (un servidor se encuentra entre los afortunados radiados).

Cuando se descubrieron los minerales radiactivos a finales del siglo XIX, la emisión de radiaciones costó la vida a muchos investigadores (a la mismísima Marie Curie). Más tarde, el invento de los tubos de rayos X también se llevó por delante a mucha gente (Rosalind Franklin, codescubridora del ADN, murió de cáncer en 1.958 tras trabajar mucho tiempo con estas radiaciones).

Se supone que en los años sesenta y setenta ya se conocían las fuentes de producción de las radiaciones ionizantes y los efectos que podían causar. Aun así, a pesar de su peligrosidad, estaban presentes en muchos lugares públicos o privados pero en absoluto controlados o protegidos.

¿Quién no tenía en casa o en su propia muñeca un reloj con los números y las manecillas que brillaban en la oscuridad? Nada de tecnología de LEDs: simplemente pintura a base de RADIO radiactivo que estimulaba a un compuesto de fósforo.

 

 

 

Y junto al despertador, en la mesilla de noche de los abuelos, una de esas figuritas fantasmagóricas de virgen que iluminaba el dormitorio toda la noche y francamente impresionaba (tanto como la dentadura metida en un vaso).

 

 

 

En el cajón solía haber otro artículo tan atractivo para los niños como digno de respeto (por la radiactividad): un rosario.

 

 

Es de suponer que los rosarios fosforescentes de hoy día, esos que forman parte de la estética “CANI”, estarán hechos con sustancias menos peligrosas que los de antaño, porque llevarlos en torno al cuello puede resultar delicado.

 

Pero esto no es nada si lo comparamos con los chutes de rayos X que nos daban en la consulta del médico cada vez que íbamos a ella. Ya podía ser porque estábamos resfriados, porque nos dolía la barriga o porque nos picaba un pie: el ritual de diagnóstico en todas las visitas comenzaba por un “quítate la camisa y ponte detrás de la pantalla” (¡qué fría estaba!). El médico ponía en marcha el aparato y los siguientes diez minutos los pasaba delante de ti, sentado en una banqueta observándote distraídamente las interioridades mientras charlaba animadamente con tus padres de los temas de la actualidad local y “chupando” casi tantos rayos como tú. (¡Qué osada es la ignorancia! se dice, y así es).

 

           

 

 

Hay otro recuerdo de niñez que resulta igual de ilustrativo sobre la falta de conocimiento: había una zapatería en la ciudad donde nos equipaban a todos los hermanos con los “zapatos Gorila” de la temporada (era una de las marcas más corrientes de zapatos que había para niños, y con cada par te regalaban una pequeña pelota verde de goma). En esa tienda, en vez de que el dependiente apretara la puntera del zapato para ver dónde te llegaban los dedos, te hacía subir a una modernísima máquina en la que metías los pies en una rendija y en una pantalla ¡te veías los huesos dentro de los zapatos! Simplemente eran rayos X empleados para probarte el calzado.

 

La máquina que yo recuerdo no era de madera, tenía un diseño más moderno pero el fundamento era el mismo y a comienzos de los años setenta todavía se utilizaba en nuestro país, aunque en Norteamérica ya había sido prohibida, por peligrosa, diez años antes.

Si todo lo anterior lo vivíamos en espacios cerrados, en la calle tampoco estábamos libres de radiaciones:

En los años sesenta y setenta se instalaron en España unos 25.000 pararrayos que contenían una pequeña cantidad de un elemento radiactivo, el isótopo AMERICIO 241, que según parece, hacía más eficaces a estos artefactos captadores de rayos.

Dicen que no causaban problema alguno, pero en 1986 dejaron de instalarse y en 1992 comenzaron a ser desmontados por empresas especializadas y depositados en almacenes de residuos radiactivos…

           

                                                     

 

         Volviendo a nuestras perplejas arqueólogas, otro hecho llamativo encontrado sería la irregularidad de las dentaduras de los restos “radiactivos” frente a las dentaduras perfectas de los esqueletos un poco más modernos.

         Sin duda llegarían a la conclusión de que por aquel entonces la humanidad empezó a tomar precauciones con las radiaciones ionizantes y a la vez inventó la ortodoncia.

Luis Díaz Arcal

LAS NÁYADES

LAS NÁYADES

 

 

            Las náyades eran, en la mitología griega, las ninfas de las aguas dulces. Eran mortales pero longevas, y por eso alguien dio este nombre genérico a las almejas dulceacuícolas que todavía hoy viven en nuestros ríos.


            La mayor parte de las personas de nuestro país ignora que hay moluscos bivalvos en nuestros ríos, y tal y como van las cosas, dentro de no mucho tiempo se hablará de ellos en pasado, tal y como ahora hacemos con las ninfas de la mitología, porque debido a la contaminación que afecta a nuestras aguas, sus poblaciones están en franca regresión. Por si esto fuera poco, algo que sí conoce la gente es la invasión de un extraño molusco llamado mejillón cebra, otro bivalvo dulceacuícola de origen asiático que introducido de forma accidental en algunos de nuestros ríos, se ha revelado un peligroso competidor de nuestras almejas autóctonas y un invasor en sí mismo.

            Contamos con varias familias de bivalvos dulceacuícolas con varias decenas de especies en total, pero aquí trataré sólo una de éstas, quizás la más llamativa ya que puede alcanzar hasta 15 centímetros de longitud y que puede vivir (si la dejan) cuatro o cinco décadas.

            Nuestra náyade estrella es la Margaritifera auricularia. El nombre le viene del griego “margarita” que significa perla y de “feros”, portar o llevar. “Auricularia” significa oreja, por la forma de su concha, que puede recordarnos a un pabellón auricular.


            Como cualquier molusco bivalvo, nuestra náyade se pasa la vida con sus valvas entreabiertas haciendo pasar agua por sus branquias y  filtrando el plancton, su alimento básico. Viven semienterradas en el lecho del río y necesitan un sustrato arenoso para sobrevivir, desechando los fondos fangosos, donde el agua demasiado turbia no les es de su agrado.


            Pero lo que más puede llamar la atención es un detalle en su modo de vida que las diferencia de sus parientes marinos.

            Los bivalvos marinos expulsan los óvulos y los espermatozoides al agua, produciéndose en ella la fecundación. A partir del cigoto se forma una larva microscópica llamada trocófora que evoluciona a una larva veliger que formará parte del plancton hasta que se desarrolle y empiecen a formársele las dos conchas propias de su especie. Un aumento del tamaño y del peso hará que acabe cayendo al fondo, donde comenzará su vida de individuo adulto.


            Pero nuestras almejas de río tendrían un problema: los ríos son corrientes de agua y las hijas acabarían viviendo a kilómetros río abajo de sus padres, y las nietas…

            Para evitar este inconveniente (acabaría por no haber almejas en los ríos) las larvas de margaritífera son diferentes. Se denominan gloquidios y siendo igualmente microscópicas, están dotadas de dos ganchos que se cierran como una mordaza.


La fecundación tiene lugar en el interior de la cavidad branquial de la hembra y las larvas permanecen allí hasta que un pez pase muy cerca de la almeja, momento en el cual, a través del orificio de salida de agua (sifón exhalante), la madre expulsa los gloquidios, los cuales se aferrarán con los ganchos a las aletas y mejor aún a las branquias de su hospedador temporal. No vale cualquier pez. En el caso de margaritífera, las truchas son los transportadores específicos. Una razón más para explicar el declive de estas almejas es que si desaparecen las truchas de un río o de un tramo de un río, en consecuencia también desaparecen estos moluscos.

Al cabo de varias semanas, los gloquidios, más desarrollados y con unas valvas incipientes, se desprenden de su hospedador, al que no causan daño alguno, y caen al fondo comenzando su vida libre.

Esta compleja y curiosa estrategia permite que las poblaciones de náyades se mantengan en nuestros ríos y no acaben en el mar.

Aparte de las fotos que acompañan este artículo, he encontrado un video muy ilustrativo sobre las margaritíferas del río Ebro, ya que desde antiguo se utilizan sus conchas para fabricar los mangos de los cuchillos en Sástago, una localidad aragonesa situada a unos 80 kilómetros de Zaragoza aguas abajo siguiendo el río.

Éste es el enlace al video. Dura unos 15 minutos y si no te interesa ver el proceso completo de la fabricación de un cuchillo, puedes empezar a ver desde el minuto 10:40


LOS PATOS, EL PATÉ Y EL FUAGRÁS


 

                                                                                   
      

                       

                                                                                                                                                                                


En nuestro país empleamos el término de “paté”  y cada vez menos el de “fuagrás”  o “foiegrás” para referirnos a una pasta que se unta sobre el pan, hecha a base de hígado de cerdo y grasa y condimentada con especias. Hoy día hay muchas variedades diferentes y  casi a cualquier pasta untable se le llama paté.

Los dos términos proceden del francés “pâté”  (pasta) y “foie-gras” (hígado graso).  

Pero el auténtico FOIE-GRAS francés es otra cosa:

Es un manjar hecho sólo con hígado de pato, o de ganso (pariente más grande de los patos).

La manera de preparar este alimento sólo con hígado y especias es realmente curiosa y terrible.

Como debemos saber, los alimentos sabrosos son los que tienen grasa (y si no, compara un pescado blanco como la merluza, que no sabe a nada, con un pescado azul, como la sardina: la diferencia está en la grasa).

¿Cómo hacer que un hígado insípido y sin grasa se convierta en un hígado que rezume grasa sin añadirle desde fuera? Muy sencillo, sólo hay que aprovecharse de que esta víscera de color vino tinto es el gran laboratorio químico del organismo.

Todo el mundo sabe que si te hinchas de pan, galletas, pasta o patatas, engordas. Esos alimentos están compuestos por almidón, que tras la digestión queda reducido a miles de moléculas de glucosa. La glucosa es nuestro combustible celular y si tomamos más de la que utilizamos, nuestro organismo la almacena en los “michelines” (otra palabra francesa que también tiene su historia).

Pero, ¿no eran de grasa nuestros michelines? En efecto. La glucosa abulta y pesa demasiado (el doble que la grasa), así que el hígado se encarga de trasformar la glucosa extra, recién traída desde el intestino tras la absorción (llega directa a través de la vena portahepática), en triglicéridos (grasa) que se devuelven a la sangre para que las células almacenadoras (adipocitos) la recojan y la guarden, por si vienen malos tiempos.

Bien, aprovechándonos de esto, si hacemos trabajar sin descanso al hígado, acabará por inflamarse y se rellenará de grasa que no podrá expulsar. Para ello no hay más que hacer comer almidones a las aves, muchas veces al día y a la fuerza.

En apenas un mes (su último mes de vida) y con esta alimentación forzada (se emplea un embudo), el hígado llega a aumentar hasta diez veces su tamaño original y si no se sacrificara al ave, posiblemente moriría poco después por múltiples problemas de salud y entre ellos por un hígado degenerado.

Después, con estos hígados grasos y con diferentes recetas… Eh voila! Le foie-gras est prêt a manger. Bon appétit.

 

Hay organizaciones de defensa de los animales que están luchando por hacer que se prohíban estas prácticas crueles para conseguir un alimento que no es básico ni mucho menos.

Esta degeneración hepática pueden sufrirla los humanos que tienen dietas en las que abusan de la ingestión de comida especialmente rica en glúcidos.





EL RAPE Y SUS PRIMOS LOS PEJESAPOS

 

¿quién te crees qe inventó la caña de pescar?

Os presento a los descendientes del auténtico inventor de la caña de pescar: son unas 200 especies, que habitan los océanos de todo el mundo y que pueden medir desde unos centímetros a más de dos metros de longitud.

 

Para nosotros el más conocido es el rape. Aunque no todo el mundo lo reconozca de cuerpo entero. Quizás esto es lo que nos suena:

Una ver descabezado, eviscerado y pelado es otra cosa, pero al natural es un pez aplastado, feo según nuestros cánones de belleza, todo cabeza,  con una boca enorme llena de dientes puntiagudos y de un color indefinido que sin duda se camufla perfectamente en el entorno de los fondos en los que vive.

El rape (Lophius piscatotius) es un depredador que no necesita ser un gran atleta, como el atún, para ir tras sus presas: son las presas las que van a él.

 

El rape y todos los pejesapos, que es como se conoce a muchos de ellos, tienen una espina muy larga, que en vez de formar parte de la aleta dorsal es independiente y puede ser movida por delante de la cabeza (para qué va a “inventar” la evolución nada nuevo si puede reaprovechar algo que ya existe).     

Pero como saben los pescadores con caña, hay que poner un cebo en el extremo del sedal, para que acudan las presas. Por supuesto los pejesapos y nuestro rape lo tienen. Es una porción de tejido del propio pez que agitan en el agua y que atrae la atención de quien por allí pase. En algunos casos imita a un pequeño gusano ¡vivito y coleando!


 


Como puede verse en algunas de estas fotos, el rape es a pesar de todo una belleza; algunos de sus “primos” son monstruosos, dicho  esto sin ánimo de ofender.

Estas criaturas aterradoras viven en los fondos de las llanuras abisales, a varios kilómetros de profundidad, con aguas a temperaturas próximas a los cero grados, soportando presiones enormes y en la más completa oscuridad… esto último no es cierto: el cebo tiene luz. Hay poca comida y hay que atraerla con la caña de pescar, que para eso son pejesapos. Lo curioso es que la luz no la producen ellos sino unas bacterias simbiontes que allí viven y que producen una luz semejante en cuanto a su origen a la que emiten las luciérnagas. (En realidad, muchos animales abisales contienen grupos de bacterias luminiscentes que les permiten entre otras cosas identificarse y buscar pareja, que no debe de ser tarea fácil.

Y hablando de sexo, aquí viene algo realmente curioso (estamos en el rincón de las curiosidades): hay una especie de pejesapo en la que la diferencia de tamaño y aspecto entre los sexos (dimorfismo) es enorme. De hecho, tardó en saberse que existían los machos. Estos son de muy pequeño tamaño y una vez que localizan a una hembra se agarran a ella con los dientes y se quedan pegados. Será una cuestión de tiempo que se fusionen los tejidos de ambos y el riego sanguíneo de la hembra pase al macho, que quedará convertido en un apéndice o mejor dicho en un testículo productor de espermatozoides para cuando los precise la anfitriona. No sé si puede decirse que los machos alcanzan ese estado ideal que querría alcanzar todo macho que se precie, o que han quedado reducidos nada más que a eso, a pequeños sementales sin vida propia (hasta que aprendamos a comunicarnos con los pejesapos, seguiremos con la duda).   

Hembra con un macho pegado a la espalda.  Detalle del macho, agarrando con la boca a la hembra

Otro primo curioso: el pejesapo peludo. Aquí tienes un video mostrando cómo se las apaña para conseguir comida.

DEFINICIÓN DE RÍO (REQUIEM POR LOS RÍOS DE JAÉN)





DEFINICIÓN DE RÍO (REQUIEM POR LOS RÍOS DE JAÉN)

 

Un mismo término puede ser definido de diferentes formas según el enfoque que se dé al asunto.

Para la Geología, un río es un curso natural y permanente de agua.

En Ecología, un río es mucho más, es un ecosistema y como tal es un conjunto muy variado de especies de seres vivos, y todos los factores que interactúan con ellos, entre los que podemos hablar de luz, temperatura y por supuesto, agua que corre. Un río es "un ser vivo" hecho de seres vivos. Un ecosistema fluvial es mucho más que un canal de agua permanente.

Para nuestros políticos de Jaén hay una tercera acepción del concepto: un río es algo que estorba, que molesta, que impide el desarrollo (sostenible, dicen ellos llenándose la boca), que da sustos de vez en cuando, que no deja hacer chalés con tranquilidad, que quita votos, que no permite que un terreno o una casa sean un buen negocio, en definitiva, que impide hacer urbanizable una zona estupenda para urbanizar. Y urbanizar, ya lo sabemos, es riqueza (para algunos).

 Cada río tiene su propia personalidad, su historia, que es siempre una larga historia. Durante su vida, porque realmente puede decirse que es algo vivo, ha ido modelando el relieve, ha creado su camino, lo ha ahondado, lo ha rellenado, lo ha fertilizado.

Nuestros ríos crecen y decrecen al mismo ritmo que las circunstancias del tiempo: si llueve menos, se encierran en su cauce y, si llueve más, se salen de su camino habitual y se extienden por la vega ancha que ellos mismos crearon para esos momentos de esparcimiento.

Los ríos son poderosos, no se les puede despreciar por humildes que parezcan. Pero los humanos somos soberbios y creemos que lo podemos todo. Nos hacemos casas en sus dominios y pensamos, así somos de ignorantes, que ellos, a los que no respetamos, nos respetarán a nosotros por ser nosotros ¿los reyes de la creación?

Nuestros ríos son tranquilos, pero de cuando en cuando dicen, ¡aquí estamos! para que no se nos olvide que no somos tan grandes.

Pero seguimos erre que erre en un pulso para ver quién puede más…

Y están perdiendo los ríos: les sacamos toda el agua que podemos, les echamos nuestros residuos, les quitamos su espacio y si se resisten, simplemente los eliminamos.

¡Qué rollo que pase un río por donde hay tantas casas! ¡A quién se ocurre poner ahí un río! ¡Qué desfachatez!

Se han reunido los dos partidos políticos locales mayoritarios (¡si será poderoso el enemigo que se han unido el PSOE y el PP!) y han decidido que el culpable de todo es el río y en un juicio sumarísimo lo han condenado a muerte.

-¿Qué hay leyes que protegen la naturaleza? ¿Qué vienen marcadas por Europa?

-¿Qué se habrán creído esos de Europa? ¡A nosotros con leyes! ¿Es que no sabes que siempre hay forma, legal eso sí,  de saltarte la ley? ¿En qué país vives?

-En España. ¡Ah!, lo olvidaba; entonces no hay problema.

No se puede pasear por las orillas de los ríos de Jaén: hay casas. Pero se puede ver la arboleda desde lejos y disfrutar de sus distintos colores que, como si de un reloj se tratara, dan la estación en cada momento (amarillo: esto es el otoño). Cuando metan al río en un sarcófago de hormigón, los propietarios de casas y terrenos respirarán tranquilos, sus fincas se revalorizarán (ya está dicho: el urbanismo es sinónimo de riqueza) y nuestros políticos se sentirán satisfechos ante la proeza realizada (también sus chalés se salvarán). Desaparecerá la arboleda y con ella los últimos restos del ecosistema “río”.

Bastará con hacer un paseo al lado del canal (ya no río), con unos bancos, unas farolas y unos patos de adorno en el agua y estará resuelto el problema. Eso sí, no deberá faltar una gran placa dorada en la que quede constancia de tan magna obra.

¿Qué de dónde saldrá la disparatada cantidad de dinero que se precisa para semejante obrón?

¿De dónde va a ser, alma de cántaro? Como siempre, del bolsillo de los que pagamos impuestos.

Últimas noticias, 25 de noviembre de 2010: ya es un hecho. La sentencia ha sido dictada. Sólo queda concretar la fecha para aplicar la pena de muerte. 

Por cierto y ya que sobra, con nuestro dinero les vamos a urbanizar las calles: farolas, saneamientos, red eléctrica, asfalto… si se hacen las cosas hay que hacerlas bien, nada de miserias.

Desde aquí propongo tapar el canal del río (ese de los patos) y convertirlo en un Bulevar y traer una línea de tranvía (o de tren ligero) desde el centro y de paso... Esto es lo que me gusta de nuestros políticos/as patrios, su capacidad de sacrificio y de toma de decisiones valientes para resolver, con nuestro dinero y nuestro patrimonio natural, los problemas creados por la mala gestión de nuestros políticos/as.

Un momento, creo que he entrado en un bucle que me está liando. Mejor lo dejo aquí, que me  está subiendo la tensión y la bilirrubina por momentos. Seguiremos informando.

(Si alguien que lea esto tiene una casa ilegal en mitad del río, le ruego que no se moleste. Sólo estoy ejerciendo mi modesto derecho al pataleo, que por otra parte no sirve de nada. Y enhorabuena, porque le ha tocado la lotería).

 

 

 

EL LITIO, ESE DESCONOCIDO... Y LAS COINCIDENCIAS DE LA VIDA




               Del LITIO sabemos algunas cosas: por ejemplo que es ese elemento químico situado al comienzo de la tabla periódica, justo debajo del Hidrógeno, metal alcalino muy dado a aparecer bajo la forma de catión monovalente.

También nos suena que tiene alguna aplicación: las baterías de los móviles, cada vez más pequeñas y más ligeras.

Quizás hay quien conoce que se emplea en el tratmiento de problemas relacionados con la mente como el trastorno bipolar y, en ocasiones, la depresión.

Pero hay más aplicaciones en la actualidad: el litio es un agente muy empleando en la síntesis de compuestos orgánicos.
El hidróxido de litio se usa en las naves espaciales y submarinos para depurar el aire, capturando el dióxido de carbono acumulado.
Se emplea en muchas aleaciones de aluminio, cadmio, cobre y manganeso y también forma parte de cerámicas y lentes.

¿Y que hay para el futuro?: coches eléctricos. Todas las marcas de vehículos ya tienen o están desarrollando modelos eléctricos. En realidad no es tan difícil diseñar un vehículo eléctrico: los motores ya están inventados, las carrocerías también... el único problema estaba en las baterías, muy pesadas (a base de láminas de plomo) y de corta vida. Pero la solución ha aparecido con las nuevas baterías de litio, como las de los móviles, pero más grandes.                                                                        

Imagina el panorama dentro de unos pocos años: millones de coches eléctricos con baterías de litio.

¿Que cuánto litio hará falta? Yo diría que bastante. Así que el litio se está convirtiendo en un recurso mineral muy valioso. Y quien tenga el control de los yacimientos de litio tendrá el control del precio de mercado y el control estratégico de los medios de transporte, tal y como ahora lo tienen quienes controlan el petróleo y...

Casi se me olvida: para las reacciones de fusión de las nuevas de armas nucleares el litio es de lo mejor. Pensándolo bien, quizás sea más rentable aun que para los coches eléctricos.

¿Dónde se encuentran las reservas de litio más importantes del mundo? En China, en Bolivia y ¡oh, sorpresa! en Afganistán.             

¡Qué coincidencia que Estados Unidos y todos sus "amigos" estemos en guerra desde hace diez años en uno de los países más pobres del mundo "para llevar allí la democracia" y porque según dijo alguien, se escondía el terrorista Bin Laden!  

Consolémonos por tanto con que si tenemos a varios miles de soldados españoles en aquél país, ellos arriesgando sus vidas y nosotros pagando parte de esa guerra, todo sea para tener dentro de unos años coches menos contaminantes circulando por nuestras ciudades: no olvidemos que ser ecológicos cuesta caro, pero es una inversión que merece la pena para salvar el planeta. ¿O no?

Postdata: si yo fuera boliviano, estaría empezando a preocuparme por mi futuro.

CARACOLES Y AMMONITES: PRIMOS PERO NO HERMANOS

Las lavas almohadilladas y el principio del ACTUALISMO

¿Sabías que hay restos de volcanes submarinos en la provincia de Jaén?

El principio geológico del actualismo, enunciado por Hutton el 1778 postula que los mismos fenómenos que actuaron en el pasado son los que se producen hoy en día. Por lo tanto, fijándonos en fenómenos actuales podremos interpretar hechos acaecidos hace mucho tiempo.

Y de esto se trata al hablar de las lavas almohadilladas que encontramos en la autovía de Jaén a Granada poco después de subir el puerto del Carretero en el término municipal de Campillo de Arenas: hace mucho tiempo (Jurásico medio) se produjeron fenómenos de vulcanimo submarino en la región, de los que quedan restos bien conservados y que aparecen en las siguientes fotografías. El enlace al video muestra cómo en la actualidad se sigue formado este tipo de lavas (concretamente las imágenes corresponden a Hawai).





Puedes ver un video en el que comprobarás cómo se forman actualmente las pillow lavas.

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